En el folclore sueco, los cambiones eran niños humanos supuestamente intercambiados por seres sobrenaturales — gnomos, trolls o hadas — por sus propios vástagos. La creencia surgió como explicación para discapacidades congénitas o trastornos del desarrollo sin explicación médica. Los padres a veces realizaban pruebas brutales para forzar al cambión a revelarse. La creencia estaba particularmente extendida en los países nórdicos desde la Edad Media hasta el siglo XIX.
En algunas zonas se descubría al cambión cocinando sopa en una cáscara de huevo — una visión tan extraña que la criatura sobrenatural perdería la compostura y se delataría